#niunamenos (procesos)

Cómo trabaja un artista? Cómo se inspira un artista? La inspiración no es algo en lo que crea, el trabajo sí. Fue trabajando que empezó este proyecto y una forma de trabajar es para mí, estudiar. La pandemia trajo consigo la posibilidad de asistir a cursos, charlas, en fin muchas variantes de acceder al conocimiento de forma online, fue así como llegué al curso que Proa dictó este año: «Reescribir la historia. Enfoques de género sobre arte, cine y literatura desde los años ’70 hasta hoy».

El curso resultó muy revelador y motivador, descubrí grandes textos que desconocía (no me da vergüenza decirlo) y también algunas artistas que no estaban en mi universo. Además me obligó a reflexionar sobre cuestiones propias del trabajo artístico y sobre otras que lo trascienden. Seguramente la más importante está ligada al texto ¿Por qué no hubo grandes mujeres artistas? que Linda Nochlin escribe en 1971. La idea de «gran artista» de «genio creador» único y en solitario está claramente ligada a una mirada patriarcal del arte y su contexto. Muchas veces, uno tiene ideas en la cabeza que se materializan cuando aparece algo que actúa como disparador: «Reescribir la historia», fue ese disparador. Así empezó mi proyecto #niunamenos.

Dentro de mi proyecto de trabajar con las letras de otros, busco hace tiempo alguna frase que muchas personas puedan escribir al mismo tiempo: la misma frase escrita por diferentes personas. La pregunta era ¿cuál es esa frase, podía ser cualquiera, obvio, pero para mí no tenía sentido, algo tenía que sustentar esa decisión. Apareció así la frase «ni una menos», ya conocida y repetida por mi en marchas y redes sociales, pero enmarcada ahora por otra mirada que me permitió pensarla de otra forma.

«Ni una menos» escrito por muchas mujeres (en este caso arquitectas que pertenecen al colectivo «soyarquitecta»), mujeres diferentes, mujeres que se conocen y otras que no, pero que se manifiestan con un mismo reclamo con sus individualidades expresadas en su letra manuscrita. Letras de mujeres que yo simplemente corporizo, mi trazo recorre sus trazos cuando repaso y recorto a mano sus letras, …

Por ahora, así estamos en un proceso que está produciendo nuevos materiales y nuevas ideas. Finalmente es solo cuestión de trabajar y la inspiración va llegando.

convertir dibujos en joyas

Me mata la necesidad de hacer cosas que puedan usarse, que «sean útiles» de alguna forma. Seguramente sea un tema de formación. Soy arquitecta, diseñadora, y no puedo evitar pensar en esos términos.

Empecé a hacer collares un poco porque no me gusta la joyería clásica y siempre estoy buscando algo diferente para usar; y otro poco porque me encontré con un material que me permitió pensar el problema de la escritura en otros términos.

No soy joyera. La joyería es un oficio que requiere de muchos saberes que no tengo. Tengo muchos amigos joyeros y profunda admiración por su trabajo. Un trabajo que requiere de años de práctica y experiencia. Muchos de ellos han sido muy generosos conmigo alentandome en esta búsqueda de encontrar el punto de contacto entre mi obra artística y mi trabajo como diseñadora.

En cambio, soy diseñadora y desde ese lugar puedo encontrar el camino para llevar adelante lo que tengo en la cabeza, lo que yo llamo mis «cosas». Cosa, dice el diccionario, es todo aquello que tiene entidad, ya sea corporal o espiritual, natural o artificial, concreta, abstracta o virtual.

Cosa es una palabra lo suficientemente amplia para, espero, incluir todas las opciones que se me van ocurriendo mientras trabajo. Mis cosas pueden ser joyas, textiles, objetos, estampas, …, pueden pertenecer a mundos aparentemente muy diferentes entre sí, pero siempre estarán mis dibujos, mis letras, mi resistencia manuscrita. Mis cosas están entre el arte y el diseño, en el borde, donde los límites se diluyen.

resistencia manuscrita

Noche de los Museos 2019, en FADU. Una invitación a escribir, a recuperar el gesto de la letra manuscrita. Escribir por el simple hecho de escribir, trazar letras, desafiar la palabra, la línea, el párrafo y solo escribir letras … o dibujarlas? Como quieras, como te sientas más cómodo, solo necesito tus letras.

escribí una letra

escribí varias letras juntas

escribí letras graaaaandes

escribí letras chicas, … más chicas

escribí varias veces la misma letra

escribí la misma letra de diferentes formas

escribí en diferentes lugares del plano

escribí siguiendo una recta

escribí siguiendo una curva

escribí acumulando las letras

escribí separando las letras

escribí patas arriba

escribí sin importar el sentido

escribí letras gordas

escribí letras angostas

escribí apretado

escribí con mucho aire

una línea de dichondras

configuraciones-1

Hace unos años, caminando por mi barrio tropecé con una línea de dichondras, una perfecta línea verde creciendo entre dos baldosas de cemento. A partir de allí cualquier «yuyo» que crece en las veredas, entre las grietas, las juntas, … en cualquier lugar de la ciudad capta mi atención.

Soy arquitecta y me formé en la época del dibujo a mano. Cuando veo esos «yuyos», recuerdo haber dibujado planos de plazas o parques en las que el dibujo del verde (pastos, plantas, árboles) se asemejaba a la escritura, garabatos que de lejos daban la idea de vegetación. Era un dibujo, pero el gesto de la mano era el de la escritura. Hoy cuando veo yuyos en las veredas, no puedo evitar ver letras.

Hay algo de resistencia en esos yuyos que crecen en la ciudad; tengo la extraña sensación de que algo intentan decir, y por eso «escriben». De algún modo la naturaleza se las ingenia para resistir entre los pequeños resquicios y se acumula según ciertas lógicas que varían en función de los materiales de base: baldosa vainilla, baldosa cementicia, alisados, cordón vereda, piedra, ladrillos, etc.

Al principio pensaba que mis dibujos eran bellas configuraciones de letras que recordaban las acumulaciones de yuyos urbanos. Ahora, después de muchos años de dibujar textos vegetales, creo que hay resistencia en esos dibujos. La naturaleza resiste en esas grietas, en esos resquicios; la escritura a mano resiste en mis dibujos, resiste en mis «textos vegetales».