En el principio se trata de mirar, mirar mucho la escritura ajena y anónima. Reconocer líneas, formas, tramas, ritmo, … Mirar la escritura sin leer, despojarla del sentido para encontrar el dibujo que hay en ella. Mirar también el “espacio entre”, el espacio que los trazos no ocupan, el espacio en blanco, el espacio que circunda el trazado. Allí se produce una vibración, que es la potencia del dibujo o el dibujo en potencia.


sean estas líneas

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